La miradas cruzadas de Vega

La-mirada-cercanaMarcelino Cuevas. Diario de León / Hacer retratos de los amigos es como traicionarlos un poco. Sacar a la luz la visión que el pintor, el fotógrafo en este caso, tiene de la persona retratada, es como contar al mundo lo más íntimo del modelo. José Ramón Vega ha decidido relatar su verdad de la gente que le rodea, de los personajes más o menos importantes, famosos y menos famosos, que habitualmente le ayudan a soportar con buen pulso su circunstancia.

Por eso, en la exposición La mirada cercana, que ahora se presenta en el Centro Leonés de Arte, el espectador percibe la complicidad del artista con los actores del universo que Vega ha querido trasladar a imágenes en blanco y negro. Y sí que es una mirada cercana, muy cercana, una mirada que atraviesa lo material de sus personajes para revelar sin tapujos lo más íntimo de su mirada. Y para eso hace falta mucha sensibilidad, mucho acercamiento y muy poca timidez.

Comenta Gabriel Quindós sobre la obra de Vega: «Su hallazgo creativo trasciende al retratado para erigir su imagen en el testimonio de una época y de la condición humana. Asistimos al milagro del arte que sublima la realidad. La mirada cercana nos convoca para contemplar más imágenes excelsas y sensibles cuyo reconocimiento crecerá en el transcurso del tiempo».

Adolfo Alonso Ares, poeta y responsable del ILC, tiene esta visión de la obra del fotógrafo leonés: «El hecho de mirar es algo casi sagrado, que en este caso sirve para rememorar los ecos del hombre. Muchos de los personajes de esta exposición son cercanos y por ello la mirada se nos hace más fluida. Ellos nos miran desde la obra, desde sus retratos, pero también nosotros les miramos desde una mirada perceptiva que es casi una mirada poética. El espectador de la muestra recoge ante estos retratos una intimidad que se convierte en magia».

José Ramón Vega emplea el color en muy contadas ocasiones a la hora de plasmar sus retratos, aunque en otras facetas de su tarea de documentar el mundo que le rodea, sí que lo tiene en consideración. Pero, ¿por qué esta continuada serie de retratos en gris? Explica el artista: «El blanco y negro me permite trabajar más sobre el volumen y la luz. Cuando haces un retrato estás fotografiando una figura, y me gusta quitar toda la información que proporciona el color para centrarme en la persona, en la mirada… en el interior que yo busco».

Cercanos o lejanos

El fotógrafo parte de su círculo íntimo, pero también deja espacio en su trabajo a otros personajes. «La gente lejana que hay retratada en la exposición son personas que a mí me interesan, a los que de algunas manera admiro. Lo que no podía es dejar pasar a grandes personajes por la ciudad de León y permitir que se me escaparan, porque tenía un enorme interés por retratarles».

Sería interesante asistir a la hora bruja de la media noche, cuando los fantasmas tienen su momento, a las increíbles tertulias que todos estos hombres y mujeres mantendrán en las cuatro salas del palacete de la calle de la Independencia. Contarán sus amores, tendrán opiniones divergentes sobre sus gustos y sus mundos, reirán los viejos chistes que permanecen imborrables a lo largo del tiempo. Todos podrán hablar desde el blanco y negro de sus retratos con la misma verdad que lo hacen en el mundo real de diez mil colores.

Y seguirán siendo ellos mismos porque ese fotógrafo leonés llamado José Ramón Vega ha sabido robar un instante, capturar un latido, fijar en el tiempo unos gramos, quizá los mejores y los más característicos de su personalidad.

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