Un fotógrafo en la corte de Francisco Franco

CampuaCuando otros reporteros llegaban al lugar del crimen, las imágenes del suceso ya estaban en la imprenta de ‘Mundo Gráfico’, la revista dondeJosé De María Campúa (Pepito, dicen sus familiares y amigos) colaboraba.
Tener ojo de francotirador, disparo certero y hacer lo imposible por llegar antes que nadie. Tales son los requisitos del fotoperiodista eficaz y él los cumplía con creces. Pero, ¿lo mejor de Campúa? su gran sensibilidad.

Rafael Moreno Izquierdo, periodista experto en comunicación internacional, trabaja junto al nieto del fotoperiodista, José F. Demaría Campúa para hacerle su particular homenaje en ‘Campúa, Viviendo entre fotos’ (Península), un álbum que recoge numerosos testimonios gráficos que el artista tomó durante su vida.

“Queríamos rescatar la aportación que Campúa hizo con su fotografía” afirma Rafael Moreno, que lleva una investigación sobre fotoperiodistas de guerra españoles en la Complutense. “Su figura ha pasado más desapercibida en la historia de España, bien porque su familia no hizo hincapié en enseñar su obra, bien porque él era una persona muy discreta. Nosotros hemos querido rescatar su labor”.

El fotógrafo de la realeza

“Fue el fotógrafo de la monarquía de Alfonso XIII y, posteriormente, el más cercano a Franco” afirma Moreno. “Esa confianza de la que gozaba fue la que le permitió tomar imágenes inéditas de personajes históricos, pero también la que le llevo a ser tan sumamente discreto”.

Franco jugando en la playa con su nieta, Sánchez Mejías llorando ante el cadáver de Joselito, Cary Grant en una visita a Madrid… Todo tipo de personajes van desfilado entre las páginas del álbum, repletas de información con la que sus autores contextualizan las imágenes.

Pero no todo son coronas y diplomacia. Las fotos de Campúa también dan testimonio de la pobreza árida que habitaba en las zonas más rurales de la España profunda, y no pocos artistas como Dalí o Valle-Inclán (retratado con sus hijos sobre un sofá)fueron inmortalizados por su cámara al hombro.

“Se trata de una persona muy polifacética” afirma. “Se dedicó también al negocio del cine, trajo Disney a España e incluso fue representante de Hollywood”. Eso sí, sin dejar nunca de lado su pasión, la fotografía.

Éste no es el primer libro de Rafael Moreno. Su pasión por el fotoperiodismo le llevó a escribir ‘Fotoperiodistas de guerra españoles’(2010), junto a Alonso Bauluz, y ‘Servicio Vasco de Información, de 1936-1943’. También ha sido galardonado con el premio al Mejor corresponsal en el Extranjero en 2001 por su cobertura de los atentados contra las torres gemelas, y ha ejercido durante años comocorresponsal de guerra en países de Centroamérica, los Balcanes y Oriente Medio.

“Por su parte, Demaría se encargó de la parte de la investigación y contextualización de las fotografías” cuenta el autor. “Era él quien poseía el archivo familiar y los carretes de su abuelo”

José F. Demaría y Rafael Moreno diseccionan el libro en distintas partes: Podemos ver la guerra, tanto la de Marruecos como la Civil Española, desde primera línea de fuego como desde la sufrida retaguardia. Rescata desde el fondo de la intrahistoria, como decía Unamuno, todo tipo de acontecimientos políticos y sociales, retratando una España monárquica, republicana y de guerra. Todo a la vez.

“El libro recopila imágenes ya publicadas como las de la Monarquía, de las que incluso la Casa Real posee copias, pero también algunas del mundo de la farándula y variedades”, reconoce Moreno. Y cierto es, entre sus páginas pasea incluso una jovencísima Sara Montiel.

Hasta aquí todo claro… o quizá no. “Es un misterio es de donde procede el nombre de Campúa” cuenta Moreno. “No se trata de un apellido familiar si no un alias adoptado por el fotorreportero”. Un error de imprenta al firmar o un seudónimo buscado, mucho queda por descubrir de esta pieza clave del fotoperiodismo español.

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