helmut-newtonEl Mundo / Con motivo del aniversario de su nacimiento, la Fundación Helmut Newton expone 200 fotos del maestro del lujo y el erotismo.

Helmut Newton relataba a menudo que uno de sus primeros recuerdos era la imagen de su niñera semidesnuda mirándose al espejo, quizá justificando con esta anécdota premonitoria la deriva de su carrera fotográfica. Esa misma señal luminosa del subconsciente que marcó su rumbo es utilizada hoy por el Museo de la Fotografía de Berlín para garantizar su caja, con la selección de desnudos firmados por Newton que sirven de reclamo a un público seguro. Con motivo del aniversario de su nacimiento, la Fundación Helmut Newton expone 200 fotos del maestro del lujo y el erotismo encabezadas por los provocadores ‘Big Nude’ femeninos, entre los que se ha colado también el de David Bowie.

A pesar de su obsesión por las mujeres, jamás llegó Newton a entenderlas y mucho menos a amarlas. La feminidad distante que retrata es más bien amenazadora y fetichista. Una análisis psicoanalítico barato caería en la cuenta de inmediato en la situación de abandono de la madre que, en brazos de la niñera, debió sufrir el pequeño Helmut. La imagen de mujer inaccesible y dominante que dejó plasmada en la colección ‘Permanent Loan Selection’, famosos desnudos integrales y en gran formato de modelos para Vogue, denota falta de ternura y búsqueda obsesiva de la hembra alfa.

Matthias Harder, comisario de la Fundación Newton, destaca sin embargo que son imágenes «de un magnetismo innegable» y que reflejan la «gran fuerza» de la mujer contemporánea. Esa gran fuerza es capaz de resucitar el espíritu de Newton, fallecido en 2004 en un accidente de tráfico en Los Ángeles, y que de la mano de esta exposición vuelve a merodear por las calles de la que fuera su ciudad, la capital alemana. El propio fotógrafo y su esposa June firmaron en 2003 el contrato de donación de aproximadamente un millar de obras a la fundación berlinesa con el alcalde Berlín, Klaus Wowereit, cerrando así un círculo biográfico.

Judío, de familia acomodada, Helmut Newton nació en Alemania, abandonó Berlín perseguido por el fascismo y llegó a Singapur con dos cámaras fotográficas bajo el brazo y nada en los bolsillos. Allí trabajó como fotógrafo para la sección social de un periódico, pero le despidieron poco después porque a menudo llegaba a la redacción sin fotos de un evento alegando que no había encontrado la «imagen perfecta». Fue en la etapa de Melbourne cuando conoció a su esposa y, tras su estancia en Londres, mostró en París su auténtico potencial trabajando para revistas como Vogue o Elle, así como para marcas de moda de la talla de Louboutin e Yves Saint Laurent.

Hoy esas fotos han sido ya superadas, pero en su momento marcaron un punto de inflexión debido al tratamiento que hacían del erotismo, elevando la pornografía al estatus de glamour. Newton crea imágenes de gran riqueza narrativa que vienen a constituir el «porno chic» de los 60, con escenificaciones en las que nada es fruto del azar. Ahí está la fotografía de Carla Bruni, sensualmente sentada sobre las rodillas de su padre y bajo la mirada de su madre, en bikini, a modo de genial y atípico retrato de grupo familiar. Su estilo está marcado por la luminosidad escénica, la perfección compositiva y su particular visión de la figura femenina: una mujer segura e incluso dominante, dueña de su sensualidad, elegante y enigmática.