Si a cualquiera de nosotros nos preguntan cuál es el monumento más importante de León seguramente la mayoría contestaría la Catedral de León. Pero para mí la respuesta es otra, la gente anónima que pasea por sus calles es el mayor monumento. Son las personas las que cuentan la historia más íntima de nuestra ciudad y una de las herramientas para que esa historia no se olvide es la fotografía callejera. Por eso me apasiona. Antes de coger una cámara entre mis manos siempre me atrajeron las fotos antiguas en las que aparecían personas. Me parecía mágico ese halo de misterio en sus miradas, que contactan con nuestros ojos a través del tiempo.

Desde hace un año han cambiado los papeles y ahora soy yo el que se dedica a coleccionar momentos, a capturar miradas, gestos que pasan desapercibidos entre el bullicio de la ciudad. Por eso yo no me considero fotógrafo, nada más lejos. Soy un mero intermediario, un hilo conductor entre la mirada que capturo en una fotografía y nuevos ojos con los que seguirán cruzándose a lo largo del tiempo.

Estoy en deuda con la fotografía callejera porque no solo me ha reportado una colección de imágenes, sino que también me ha permitido ser consciente de la realidad por la que atraviesa nuestra sociedad y a apreciar muchas injusticias sociales. También he intercambiado palabras con muchas personas, a las que antes jamás me hubiera acercado, y eso ha contribuido a enriquecerme como persona.

Desde el punto de vista técnica lo único que hace falta es una cámara de fotos, tiempo para pasear por la ciudad y mucha paciencia hasta que la foto aparezca ante nuestros ojos. A lo largo de estos meses he podido comprobar como, en la mayoría de los casos, la magia de una imagen aumenta a medida que te acercas a la escena. Por eso siempre llevo en mi cámara un objetivo de 50 mm. Otra cosa recomendable es acercarse siempre con el máximo respeto y no salir corriendo después de hacer la foto para dar la oportunidad a la persona fotografiada de dirigirse a nosotros por si nos quiere preguntar por el motivo de la foto o por si desea que la borremos. Por eso yo prefiero hacer la foto mirando por el visor de la cámara, y no a ciegas. Así, la persona es consciente de que le han sacado una foto y además consigues captar mejor la fuerza de la mirada. También es recomendable llevar siempre la cámara con uno para no perder ninguna foto. Hace tiempo, mientras volvía a mi casa en coche, me tropecé con una mujer que cruzaba un paso de cebra. Iba vestida de luto e irradiaba soledad y tristeza, más evidente aún porque coincidía que era el día de la madre. Yo pensaba que no había nada más triste que un día de la madre sin madre, pero después de verla comprendí que aún es más triste ese día para una madre que ha perdido a su hijo. Sentí la necesidad de reflejar todo eso en una foto, y afortunadamente llevaba la cámara en el maletero, así que aparqué rápidamente el coche en un lugar donde no molestaba y me dispuse a seguirla para tratar de captar esas sensaciones.

Espero que os haya parecido interesante este tema y si os ha gustado mi trabajo podéis ver más fotos en www.flickr.com/marcgreenbase.

Saludos y a seguir disparando!

marc GreenBase

4 COMENTARIOS

  1. Buen trabajo. Excelente punto de vista. Gracias por compartir tus fotos con nosotros.

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