Central-ParkEl País / Una imagen vale más que mil momentos, al menos para el estadounidense Stephen Wilkes. En sus ambiciosas fotografías panorámicas, el artista recurre a la postproducción para capturar mucho más que un instante. En vez de permanecer congelado, el tiempo se convierte en hilo conductor de una historia completa, con principio y final. Para lograr una de estas imágenes, se necesitan miles de fotografías tomadas durante un día entero e invertir meses de trabajo frente a un ordenador. El autor habla con Verne sobre este proyecto, Day to Night, que se ha popularizado a través de su cuenta de Instagram.

Para registrar lo que ocurre en el Central Park neoyorquino durante un día completo y plasmarlo en un solo golpe de vista, Wilkes permaneció casi 20 horas seguidas en el hotel Essex House de la ciudad. Disparó más de 1.200 fotografías con ayuda de un solo asistente, asegura. En ese tiempo, no pudo alejarse de su objetivo ni siquiera para ir al baño. Después empleó cuatro meses trabajando ante su ordenador para crear una narración con toda la información visual recogida. «Day to Night», 2014 © STEPHEN WILKES

«Quizá se pierda esa sensación mágica que siente un fotógrafo cuando logra atrapar con su cámara un instante de vida, pero esa magia se traslada al espectador que contempla el paisaje», explica Wilkes a Verne a través del teléfono. No se trata solo de poder viajar sin moverse del sitio, sus trabajos invitan a que «nos relacionemos de otra forma con el tiempo», apunta: «A todos nos ha pasado muchas veces levantarnos por la mañana y pensar al final del día: ‘¿A dónde han ido a parar las últimas 24 horas?'». La imagen corresponde al paseo marítimo de Conney Island (Nueva York). «Day to Night», 2011 © STEPHEN WILKES (Sique leyendo el artículo en El País)
Conney-Island