El cazador de chimeneas

Emilio Gancedo. Diario de León
Unos fotografían paisajes, ríos, poblaciones en vista general o en detalle, animales, tipos humanos de todo gesto y condición, hay quien incluso atrapa la imagen de vertederos y terrenos baldíos y no falta el que desciende a retratar los rincones más oscuros de la vida social… la cámara de David Zamorano, en cambio, ha venido encuadrando en su objetivo las chimeneas, las grandes chimeneas industriales de la provincia de León, elementos de ese paisaje cultural tantas veces ignorado, invisible para muchos, hasta reunir un insólito archivo con más de 600 instantáneas protagonizadas por enhiestos exponentes del patrimonio industrial.

Pero, ¿cómo empezó este ponferradino a interesarse por tan inusuales modelos fotográficos? «Siempre fui muy curioso —recuerda Zamorano, hoy encargado de la Plaza de Abastos de Ponferrada—, ya de niño me llamaban la atención las alturas y en el Bierzo, en aquella época, pues no había muchas más construcciones altas». De hecho, en su primera foto, que data del año 1963, ya se ve la central térmica de Compostilla con sus grandes expendedores de humo. «Posteriormente, en 1970, trabajé en la cima de la chimenea de la central térmica de La Línea de La Concepción, en Cádiz, entre 1971 y 1972; y también estuve trabajando en lo más alto de la chimenea del tercer grupo de la central térmica de Cubillos del Sil», explica. Y fue así como le nació a este berciano el gusanillo, la querencia por retratar, desde su cima o desde abajo, en picado, contrapicado o de frente, estos gigantes industriales de ladrillo y cemento, y no sólo los de León, también los de otros territorios, y así por ejemplo exhibe con orgullo imágenes de la refinería de petróleo de la Línea o de la azucarera de Alagón, en la provincia de Zaragoza.

«He recorrido cientos de kilómetros y varias veces la provincia de León para dar con ellas, creo que tengo retratados exponentes de todas las zonas y comarcas», asevera David Zamorano. En cuanto a los ‘ejemplares’ que más le han sorprendido a este fotógrafo «no profesional, solo aficionado», como se apresura a aclarar, le parece «difícil» elegir algunos porque hay «mucha variedad», aunque se queda «con las gemelas, que son cuadradas, de la fábrica de tejas y ladrillos de Villaquilambre-Navatejera, del año 1927». «Por otro lado, la chimenea de tejas y ladrillos más pequeña, con base cuadrada de dos metros y el resto redonda, se encuentra en Montearenas, Ponferrada, y fue construida en el año 1947».

«Otra chimenea a tener en cuenta —prosigue— es la de Cimanes de Tejar, curiosamente ahí mismo está el cementerio y en el pico de esta chimenea se encuentra el nido más grande de cigüeña de todas las chimeneas de la provincia». A las de Laboratorios Abelló, en la capital leonesa, y de la Fábrica de Talcos de Boñar, del año 1900, también guarda un cariño especial.

«Te diré que hay chimeneas para todos los gustos, las hay de todas las industrias existentes: de cemento, de alcohol, de vinagre, de tejas y ladrillos, de cock, de briquetas y ovoides, de textil, de conservas, de papel, de azúcar y muchas otras», resume David Zamorano, quien también se erige en su defensor cuando asegura que este tipo de arqueología industrial «no le interesa a nadie: muchas chimeneas están abandonadas y en pésimas condiciones, incluso algunas se encuentran en serio peligro de derrumbe; no debería olvidarse nunca el pasado y más de algo que es un referente principal para pueblos y ciudades, exponentes de industrias que dieron mucho trabajo y riqueza a comarcas enteras».

En cuanto al número de fotografías que ha logrado atesorar David Zamorano, este ponferradino nacido en 1950 contesta que «de chimeneas son cerca de 600, pero en total tendré unas 14.000 contando otro tipo de construcciones, por ejemplo la central térmica de Cubillos del Sil, la central de Compostilla, la central térmica M.S.P., el Estadio del Toralín, todo el proceso del Museo Nacional de la Energía, el barrio de La Rosaleda desde que era un solar, barrios y calles de Ponferrada antes, durante y una vez terminadas sus obras, la Torre de la Rosaleda desde que la comenzaron hasta el final…».

Además, el archivo de Zamorano cuenta con imágenes de los cotos de hierro Vivaldi y Wagner, unas 1.500 fotos de todo el recorrido del ferrocarril de la M.S.P desde Ponferrada hasta Villaseca, y también una colección que lleva a gala: 2.300 fotos del río Sil con sus 130 puentes y pasos desde su nacimiento junto a la babiana Peña Orniz, en La Cueta, hasta el pueblo de Os Peares, entre las provincias de Lugo y Orense. «Un trabajo que me supuso muchísimos viajes y cientos de kilómetros, pero del que saqué fotografías para todos los gustos», remata.

¿Y ahora? ¿Qué hacer con todas estas series y colecciones? «La verdad es que no tengo nada previsto, ¡estoy abierto a cualquier idea o exposición que me propongan!», proclama.

Vía: Diario de León

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