El País / Cinco reconocidos fotógrafos lanzan una revista digital que une periodismo independiente, tecnología y Derechos Humanos.

Bucear en las entrañas del dolor, de la soledad, de la impotencia, la violencia y el miedo. Ofrecer respuestas más allá del “qué” buscando los “por qué”. Trascender a la inmediatez de la nota de agencia y de la foto del momento, las mismas que mueren sepultadas por la siguiente noticia que capta el interés del editor al mando del periódico o el informativo del día. Ante las prisas, periodismo; ante la superficialidad, periodismo y, ante la duda, siempre periodismo. Esta es la razón de ser de MeMo Mag o MEmory in MOtion Magazine («Memoria en movimiento» en castellano), un proyecto a punto de nacer gracias a cinco fotoperiodistas que no son nuevos corriendo riesgos: los han vivido en guerras y conflictos por todo el mundo y ahora los asumen en el campo empresarial con la creación de una revista de reportajes interactivos cuyos pilares hablan de compromiso, profundidad, honestidad e independencia informativa.

“Uno de los grandes problemas con los que se encuentra el periodista hoy en día es la prisa, y esta lleva a que se transmitan las ideas de forma incompleta”, reflexiona Manu Brabo (Gijón, 1981), uno de los cinco impulsores de MeMo. “Queremos garantizarnos la independencia que no encontramos en otros medios porque siempre existen limitaciones de tiempo, de dinero, de contenido, ideológicas…” explica en una conversación por Skype. El proyecto contará historias de carácter internacional y se ha financiado íntegramente a través de una campaña de micro mecenazgo en internet. Ya han alcanzado los 15.000 euros que necesitaban para arrancar gracias a patrocinadores individuales de 130 países.

MeMo nace en las mentes de cinco reporteros gráficos que se han hecho a sí mismos quemando suela en la calle, alejados de las redacciones y las oficinas. Manu Brabo ganó el Premio Pulitzer de fotoperiodismo en 2013 yFabio Bucciarelli (Turín, 1980) la medalla de oro del Premio Robert Capa en 2012 por sus coberturas de la guerra civil siria. José Colón (Sevilla, 1975), reportero de la agencia France Presse, ha dedicado los últimos 15 años a profundizar en el fenómeno de la inmigración irregular en la frontera sur europea. Guillem Valle (Barcelona, 1983), premio World Press Photo en la categoría de retrato en 2011, lleva más de diez años con un trabajo que va más allá de lo fotográfico y se adentra en la antropología de naciones sin Estado como Palestina o Kurdistán. Diego Ibarra Sánchez (Zaragoza, 1982), colaborador del periódico New York Times, ha documentado durante los dos últimos años cómo la violencia y el extremismo han paralizado los planes de erradicar la polio en Pakistán, Afganistán y Nigeria.

La forma, en este caso, es igual de importante que el contenido. En un momento en que no se ha resuelto el debate sobre cuál será el nuevo modelo de periodismo una vez que los soportes digitales están fagocitando a los tradicionales como el papel , MeMo entra de lleno en este escenario posando la mirada en las formas de consumo que aportan las nuevas tecnologías. Para ello, los cinco fotoperiodistas han hecho equipo con un grupo de creativos web, LIBRE, encargados de diseñar el esqueleto del producto. “Se dice que por culpa de la tecnología el periodismo está en decadencia, pero queremos invertir esa fórmula y utilizarla en pro de un trabajo más completo y más profundo”, indica Valle.

Para Valle, precisamente, una de las claves del proyecto es su carácter interactivo. Buscan crear una comunidad en la que los lectores puedan proponerles historias para documentar. “Queremos un modelo de periodismo más abierto y poroso; la prensa habla de la prensa, pero no escuchamos a la gente”, reconoce. Otra idea es animar a periodistasfreelance, como ellos, en un momento en que la crisis del sector se ha llevado por delante casi 12.000 empleos y ha cerrado 284 medios desde 2008: “Queremos decirles que puedes hacer cosas con tus piernas, sin contar con agencias o con otros medios”, completa Buciarelli. En esencia, un periodismo libre de los dictámenes de la publicidad y de intereses políticos y económicos.

Así, MeMo Mag es un formato de revista digital en inglés que lleva al lector más allá de una copia en papel o de una pantalla estática. La fotografía será el corazón de cada reportaje, pero este contará con otros órganos vitales como textos, infografías, animaciones o vídeo. “Trabajos de diez años, como el de Guillem con sus naciones sin Estado, no se pueden explicar con un artículo y diez imágenes”, señala Brabo.

El número cero, que se publicará previsiblemente a finales de septiembre, gira en torno al concepto del miedo, abordado de manera muy personal por cada uno de los padres del proyecto: miedo a perder la libertad, como en el caso de Brabo, miedo derivado de la opresión de una identidad en el de Valle, a la guerra y a la muerte en el de Bucciarelli o a la influencia de la religión en la sociedad en el de Colón. En cada entrega, de periodicidad cuatrimestral y a un precio de cinco euros, periodistas reconocidos a nivel internacional colaborarán con artículos y editoriales.

A un par de meses de la publicación del primer número, su página web expone una secuencia de algunas de las imágenes que conforman el trabajo de este equipo. “La base de nuestro trabajo es denunciar todo aquello que viola los Derechos Humanos y se queda en papel mojado”, sentencia Brabo. Un hombre encadenado y herido; otro enredado en una alambrada; un padre cubierto de sangre y polvo que sostiene en sus brazos el cadáver de su hijo, unos niños de mirada perdida hacinados tras una reja; la mueca retorcida del dictador libio Gadafi recién asesinado… Pasan todas ellas, vertiginosas, ante los ojos del espectador, dando cuenta de las ganas de golpear conciencias que subyacen en MeMo.