JMLopezLeonoticias / Aquel día, finales de enero de 2013, el fotógrafo leonés José Manuel López viajaba junto a una caravana para tomar imágenes del conflicto sirio, especialmente visible en la ciudad de Alepo.

«Casi todo lo que sucedió fue un poco casual. En realidad nos marchábamos hacia otro punto cuando la gente nos detuvo y nos comentáramos que fuéramos a hacer fotos allí, junto al río», recuerda ahora este fotógrafo leonés al que la vida le ha llevado a ser corresponsal gráfico de guerra.

En el río Queiq, que atraviesa la ciudad Alepo, López ‘tiró de cámara’ en cuando presenció la escena: allí había decenas de cadáveres, hasta un centenar, que arrastrados por las aguas se detenían a sus pies.

Los cuerpos presentaban impactos de bala en la cabeza o en el cuello. Algunos habían perdido parte del cerebro por el brutal impacto de las balas, eran en su mayoría jóvenes y tenían las manos atadas a la espalda.

El lugar donde fueron encontrados los restos dividía dos barrios, uno controlado por los rebeldes y otro por las fuerzas del régimen, y las escenas macabras captadas por José Manuel López dieron la vuelta al mundo.

Ahora aquellas imágenes plasmadas por el ojo de ‘Lopi’ han servido ahora para recibir el tercer premio en la categoría de Prensa en el concurso Px3 Prix de la Photographie, así como la medalla de oro en el apartado Press/General News y la medalla de plata en el apartado Press/War.

Además dos de ellas formaran parte de un catálogo y una exposición itinerante que comenzara el día 15 de julio en el Espace Beaurepaire de Paris.

Las mismas imágenes, que han tenido eco mundial, también le sirvieron para sumar otro galardón en el PDN Photo Annual en la categoría de fotoperiodismo.

‘J.M. López’, asegura que su cámara recoge la vida y la muerte con la misma realidad que se puede ver en un conflicto de este tipo. Él, que ha recorrido desde Irak hasta Somalia, pasando por Kosovo, Afganistan, Siria , el Congo o Palestina, reconoce que las balas son el reflejo del odio de quien la dispara.

Y mientras López sigue haciendo su trabajo: dejando la realidad, por dura que sea, dibujada sobre una fotografía.